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sábado, 25 de septiembre de 2010

¿Cómo superar la tristeza?

Cuando mis amigos tienen problemas, allí estoy yo para ayudarlos y hacerlos sentir mejor. Pero entonces -y esta es la parte que casi nadie sabe-, al llegar a casa, me encierro en mi cuarto y empiezo a llorar. '' (Kellie)*
Cada vez que estoy triste, me aíslo. Si me invitan a salir, invento una excusa para quedarme. Soy un experto en ocultarle a mi familia mi tristeza. Ellos creen que estoy bien. " (Ricardo)
TE HAS sentido alguna vez como Kellie o Ricardo? Si así es, no te apresures a pensar que algo anda mal en ti. Lo cierto es que todos nos ponemos tristes de vez en cuando. De hecho, la Biblia habla de hombres y mujeres fieles que pasaron por momentos de aflicción.
En algunas ocasiones sabrás por qué estás melancólico; en otras no. Anna, de 19 años, comenta: "No tienes que pasar por una experiencia traumática para sentir tristeza; puede darte cuando sea, aunque no tengas problemas. Es extraño, pero sucede"
Sin importar la causa, si es que la hay, ¿qué puedes hacer cuando te invade la tristeza? Fíjate en los siguientes consejos.
1. Habla con alguien. La Biblia declara: "Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano nacido para cuando hay angustia" (Proverbios 17:17).
Kellie: "Es increíble, pero hablar con alguien y saber que me entiende es un alivio. Siento como si arrojaran una cuerda para ayudarme a salir del hoyo en el que estaba atrapada"
Sugerencia: Escribe el nombre de un amigo de confianza con quien puedas hablar cuando te sientas triste.
2. Ponlo por escrito. Si la tristeza nubla tu manera de ver las cosas, trata de escribir lo que piensas. El rey David, por ejemplo, expresó un profundo pesar en algunos de sus salmos (Salmo 6:6). Poner por escrito tus sentimientos puede ayudarte a "salvaguarda[r] la sabiduría práctica y la
capacidad de pensar" (Proverbios 3:21).
Elena: "Escribir me ayuda a organizar la maraña de pensamientos que me invade cuando estoy depre. Si expresas tus sentimientos y haces lo posible por aclararlos, te sientes mejor"
Sugerencia: Hay quienes acostumbran tener un cuaderno disponible. ¿Por qué no haces tú lo mismo? De este modo, cuando estés triste, podrás describir tus sentimientos y las razones por las que te sientes así. Al cabo de un mes vuelve a leer lo que escribiste. Si entonces te sientes mejor,
anota lo que te ayudó.
3. Cuéntale a Dios tus inquietudes. Si lo haces, la Biblia asegura que "la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará [tu corazón] y [tus] facultades mentales" (Filipenses 4:7).
Esther: "Aunque trataba de entender por qué me sentía tan desanimada, no lo lograba. Le pedí a Jehová que me ayudara a ser feliz. Estaba cansada de sentirme tan mal sin razón, pero por fin superé esos sentimientos. Uno nunca debe menospreciar el poder de la oración"
Sugerencia: Utiliza Salmo 13,9:23, 24 como modelo para orarle a Jehová. Ábrele tu corazón y pídele ayuda para entender el motivo de tu tristeza.
Además de estos consejos, cuentas con la valiosa ayuda de la Palabra de Dios (Salmo 119:105). Llenar tu mente de ideas positivas extraídas de algunas porciones de la Biblia puede tener un buen efecto en lo que piensas, sientes y haces (Salmo 1:13). El libro bíblico de Hechos, por ejemplo,  contiene emocionantes relatos que de seguro te animarán. El volumen 2 del libro Lo que los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas, editado por los testigos de Jehová, puede ayudarte a sacarle
provecho a tu lectura de la Biblia. Allí, en los nueve apartados titulados "Buenos ejemplos", aprenderás sobre personajes bíblicos como José, Ezequías, Lidia y David. De hecho, en la página 227 verás de qué manera el apóstol Pablo venció los sentimientos negativos que le causaron sus propios
errores.
Ahora bien, ¿qué hay si, a pesar de tus esfuerzos, no mejora tu estado de ánimo?
Cuando la tristeza no desaparece
"Algunas mañanas dice Raúl pienso que sería más fácil quedarme en la cama para no tener que enfrentar otro día sin sentido." Al igual que muchos, Raúl padece de depresión clínica. Varios estudios indican que 1 de cada 4 jóvenes sufre de algún tipo de depresión antes de llegar a la
adultez.
¿Cómo puedes saber si tienes depresión? Algunos de los síntomas son los siguientes: marcados cambios de humor y conducta, aislamiento social, pérdida de interés general, alteraciones en el apetito y el sueno, así como sentimientos de inutilidad o de culpa sin razón.
Es cierto que casi todos hemos tenido uno o varios de dichos síntomas alguna vez. No obstante, si estos persisten durante unas cuantas semanas, ¿por qué no les dices a tus padres que te gustaría buscar ayuda profesional? Un doctor tal vez pueda ayudarte a determinar si tu tristeza se debe a razones médicas. (Tras un periodo de tristeza prolongado, algunos jóvenes han pensado en quitarse la vida. Si este es tu caso, habla sin demora con un adulto de confianza. Hallarás más información en ¡Despertad.' de mayo de 2008. páginas 26 a 28).
Si padeces de depresión clínica, no tienes por qué avergonzarte. Con tratamiento médico adecuado, muchos de los que sufren de esta enfermedad llegan a sentirse mejor, como tal vez no se habían sentido desde hacía tiempo.
Por lo tanto, sea que tu desánimo se deba a la depresión o no, ten presentes las consoladoras palabras de Salmo 34:18: "Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu"
Y a ti, ¿te hace bien llorar?
"No soy de mucho llorar, pero es algo que necesito hacer en mis momentos de tristeza. Llorar con ganas me ayuda a recuperarme, a pensar bien las cosas y a ver el futuro de manera más positiva." (Liliana.)
¿Cómo puede levantarte el ánimo la compañía de otras personas?
"Sé que no debo aislarme cada vez que estoy triste. Claro, a veces tengo que estar sola para entender lo que siento e incluso darme una buena llorada. Pero después necesito estar rodeada de gente para sacarme de la cabeza lo que me haya puesto triste." (Cristina.)
LO QUE OPINAN OTROS JOVENES
“Si pienso demasiado en mí, me viene la tristeza. Pero cada vez que puedo hacer cosas por otros, me concentro en ellos, y ayudarlos me pone bien. "
“Seguir un buen programa de ejercicio me mantiene de buen humor porque me ayuda a sentirme bien conmigo misma y a descargar mis energías. Acabo tan cansada que no me quedan fuerzas para estar triste."
Por lo tanto, sea que tu desánimo se deba a la depresión o no, ten presentes las consoladoras palabras de Salmo 34:18: "Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu"

miércoles, 7 de julio de 2010

¿Cómo superar un desengaño amoroso?

[Nota: Aunque el artículo trata el asunto desde una perspectiva femenina, los principios expuestos también son válidos para los varones]

“Llevábamos seis meses de novios, pero éramos amigos desde hacía cinco años. Cuando él decidió romper, ni siquiera pudo decírmelo: simplemente me dejó de hablar. Aquello me destrozó el corazón. No paraba de darle vueltas al asunto preguntándome qué había hecho mal.” (Raquel)

UNA ruptura puede apagar tu euforia y convertirla en un terrible desconsuelo. Gerardo y Susana, por ejemplo, llevaban saliendo juntos dos años, y llegaron a encariñarse mucho. Pasaban todo el día enviándose mensajes de texto románticos, y, de vez en cuando, él le hacía regalitos para demostrarle que se había acordado de ella. “Deseaba escucharme y comprenderme —cuenta Susana—. Hacía que me sintiera como una reina.”
Al poco tiempo empezaron a hablar de boda y de dónde vivirían. Gerardo hasta estuvo a punto de comprarle la sortija de compromiso. Pero un día, sin más ni más, él terminó con Susana y la dejó hecha un mar de llanto. A pesar de que ella siguió con su rutina, se sentía muy aturdida. “Estaba física y mentalmente agotada”, recuerda.
Por qué duele tanto
Si has sufrido un golpe como el de Susana, quizá te preguntes si serás capaz de superarlo (Salmo 38:6). Es normal que tengas la moral por los suelos. De hecho, tal vez sea una de las experiencias más traumáticas de tu vida. Hay quienes opinan que es como si parte de uno hubiera muerto. Tanto es así, que incluso puede que estés atravesando algunas de las siguientes etapas asociadas con la muerte de un ser querido:
Negación. “Lo nuestro no puede terminar. En un día o dos volverá.”
Rabia. “¿Cómo pudo hacerme esto? ¡Lo odio!”
Depresión. “Nadie jamás volverá a enamorarse de mí.”
Aceptación. “Sé que voy a salir adelante. Aún me duele, pero ya me siento mejor.”
Pese a ser un trago amargo, verás que puedes superarlo. Tal vez tu recuperación sea lenta o quizá sea rápida, todo depende de varios factores, como el tiempo y la madurez de la relación. Pero ¿cómo puedes combatir el dolor en este momento?
Deja cicatrizar la herida
¿Alguna vez has escuchado que el tiempo lo cura todo? Claro, si tu novio acaba de dejarte, este dicho quizá no te haga ninguna gracia. Y es que no basta con dejar pasar el tiempo. Supongamos, por ejemplo, que te has cortado. Aunque sepas que la herida cicatrizará en unos días, al principio te duele. Sin embargo, tienes que detener el sangrado, aliviar el dolor y evitar que se infecte. Lo mismo pasa con las heridas emocionales. Al principio duelen, pero debes tomar medidas para calmar el dolor y no dejar que la amargura te infecte. Si bien es cierto que el tiempo hace su parte, tú también debes hacer la tuya. Toma nota de las siguientes recomendaciones.
▪ Desahógate. Llora todo lo que quieras. La Biblia misma dice que hay “tiempo de llorar” y “tiempo de plañir” (Eclesiastés 3:1, 4). El llanto no es señal de debilidad. Hasta el rey David, un valiente guerrero, se sintió sumamente angustiado en cierta ocasión y reconoció: “Por las noches lloro tanto que mis lágrimas empapan mi almohada” (Salmo 6:6, Traducción en lenguaje actual).
▪ Cuida tu salud. Hacer ejercicio y comer bien te ayudará a recuperar las energías que el estrés te ha robado. De hecho, la Biblia afirma que “el ejercicio del cuerpo sirve para algo” (1 Timoteo 4:8, Versión Popular, 1983).¿Qué aspectos de tu salud crees que merecen atención?
▪ Mantén la mente ocupada. No dejes de realizar las actividades que te gustan. Y ahora, más que nunca, no te aísles (Proverbios 18:1). Si buscas la compañía de las personas que te quieren, lograrás concentrarte en cosas positivas. ¿Qué metas puedes fijarte para mantener la mente ocupada?
▪ Cuéntale a Jehová Dios cómo te sientes. A lo mejor esto es difícil para quienes creen que Dios los ha defraudado, pues ven que después de haber orado tantas veces para encontrar a alguien, las cosas no funcionaron (Salmo 10:1). Pero ¿estaría bien considerar a Dios un casamentero? De ninguna manera, y tampoco tiene la culpa de que uno de los dos haya terminado con el noviazgo. De lo que no cabe duda es de que Jehová “se interesa por [ti]” (1 Pedro 5:7). Por eso, cuéntale cómo te sientes. La Biblia nos asegura: “Dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús” (Filipenses 4:6, 7). ¿Qué podrías decirle a Jehová en tus momentos de aflicción?

Mira al futuro
Una vez que tu herida haya sanado, convendría que analizaras lo que sucedió en tu relación anterior. Tal vez te sea útil responder por escrito a las siguientes preguntas.
¿Te dijo tu ex por qué iba a romper?
¿Qué otras razones pudieron haber causado la ruptura?
Al mirar atrás, ¿crees que pudiste haber hecho algo para corregir la situación?
¿Te ha hecho ver esta experiencia algún aspecto en el que podrías madurar espiritual o emocionalmente?
¿Qué cosas evitarías la próxima vez que tengas pareja?
Es cierto que te hubiera gustado coronar tu relación con un final feliz, pero piensa en esto: en plena tormenta quizá solo veas un cielo oscuro y tempestuoso. No obstante, tarde o temprano deja de llover y el Sol vuelve a brillar. ¿Recuerdas a las chicas citadas al principio del artículo? Ellas se recuperaron, y ten la seguridad de que tú también lo lograrás.
 PARA PENSAR
▪ ¿Qué rasgos de tu personalidad llegaste a conocer gracias a tu noviazgo anterior?
▪ ¿Qué lecciones pudiste extraer sobre las personas del sexo opuesto?
▪ ¿A quién podrías recurrir cuando te embarguen sentimientos de tristeza?